“Cómo reorganizar una empresa familiar sin romper vínculos”
Reorganizar una empresa familiar es una tarea apasionante pero extremadamente compleja. Hay varios factores que se entremezclan que en una organización empresarial donde no hay vínculos familiares cercanos no existen. Hay que llevar adelante un cuidadoso sistema de ajuste, el cual implica mucho más que ajustar roles o procesos: se trata de preservar la armonía emocional y el legado compartido. El primer paso que se sugiere y debe ser innegociable es establecer una comunicación clara, fluida y respetuosa entre todos los miembros. Acá es fundamental hacerlo diferenciando vínculos familiares de responsabilidades empresariales. Cada miembro involucrado debe hablar el mismo idioma y responder en función de sus responsabilidades profesionales sin dejar que lo emocional tenga participación. Las funciones se deben definir según las competencias y la experiencia profesional de cada integrante. La creación de un consejo familiar y tomar los recaudos necesarios para profesionalizar la gestión son claves para no vivir estados de tensiones que mellen sobre la estructura organizacional. Para evitar rencillas que perjudiquen tanto la convivencia empresarial como la familiar, es recomendable la participación de un consultor externo, esta figura aporta objetividad y además tiene la capacidad de abstraerse de las cosas que generalmente nublan, producto del estado latente emocional que rodea a los implicados directamente. La reorganización debe verse como una evolución, no como una amenaza. El verdadero éxito de la perdurabilidad no es solo relacionado con el aspecto financiero, sino también en lograr mantener unidos a quienes le dieron vida al proyecto y que no se olviden de mantener vivo el espíritu del creador.